La magia de los widgets de WordPress (1)

Desde que actualicé el tema Tarski a la versión 2.0.2, he estado haciendo experimentos con las barras laterales de la bitácora. Y es que, como ya conté entonces, el tema Tarski cuenta, a partir de su versión 2.0, con la posibilidad de utilizar para las entradas individuales y las páginas estáticas una barra lateral diferente a la que figura en la página principal del blog. Como todos los blogueros de cierta experiencia podrán suponer, se trata de una novedad muy bienvenida, pues no hay nada más ineficiente que esas larguísimas barras laterales diseñadas para la página principal; al lado de entradas individuales que pueden ser muy breves, una barra lateral interminable no sólo afea el diseño del blog, sino que además perjudica su rendimiento.

Prueba va, prueba viene, he utilizado los widgets de WordPress para crear una barra lateral alternativa destinada a las entradas individuales y las páginas fijas (véase, como ejemplo, la entrada Por un reconocimiento oficial de las publicaciones digitales. En ella he incluido una lista de las categorías del blog y un archivo cronológico, este último muy breve gracias a su menú desplegable. Además, mediante el widget proporcionado por el plugin WordPress Translation, he añadido a la barra lateral uno de esos artefactos que permiten traducir la página a diversas lenguas. Hay muchos, pero casi todos usan y abusan de las banderitas para identificar los idiomas; yo he preferido prescindir de la simbología y utilizar este plugin, tan eficaz como otros pero mucho más austero, que he localizado gracias al excelente artículo Tsiranana and Multilingual WordPress Plugins, de Lorelle VanFossen (a ver si consigo incrementar las visitas al blog con improbables usuarios en lengua rusa, árabe, japonesa, etc.).

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Por un reconocimiento oficial de las publicaciones digitales

Alguna vez he tratado en este blog de las tribulaciones que a los funcionarios del sistema educativo español nos hace padecer el sistema de provisión de plazas conocido como “concurso de traslados”, institución añeja que concita pasiones desaforadas y odios africanos, y cuyas características, entre el rito de paso, la pesadilla burocrática kakfiana y la tradicional chapuza ibérica, la convierten en una entidad proteica, de límites y perfiles inalcanzables, que sólo alcanza a comprender quien año tras año ha de enfrentarse a ella.

Sobre uno de los muchos aspectos conexos a este asunto -la inexistente valoración de las publicaciones digitales, o al menos de “ciertas” publicaciones digitales, a efectos del concurso de méritos- han vuelto recientemente Miguel Santa Olalla y Francisco Muñoz de la Peña Castrillo, en sendas entradas de sus blogs. Ciertamente, Miguel y Paco son parte interesada (como lo soy yo mismo) en la defensa de los puntos de vista que en dichas entradas formulan, pero es que tienen toda la razón del mundo.

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Share This de nuevo con el Tigre

Hace ya algún tiempo que tuve instalado el plugin Share This en este blog. Con el ir y venir de cambios de versiones de WordPress y el tema Tarski me vi obligado a eliminarlo, pero hete aquí que he vuelto por mis fueros y lo he instalado una vez más, en su versión 1.5.1. Classic, porque la versión 2.0, que acaba de promover su creador, el infatigable y prolífico Alex King, no me gusta mucho.

Para esta nueva vida en La Bitácora del Tigre, no sólo he actualizado el plugin, sino que lo he traducido al español. Además, he incorporado al complemento todos los servicios de marcadores sociales del ámbito español e hispanoamericano que he sido capaz de encontrar. Para ambas tareas, me han servido de guía e inspiración (y además he aprovechado los iconos proporcionados por sus autores), las siguientes entradas:

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En la muerte de Delbert Mann

No era uno de mis cineastas favoritos, pero hay dos películas suyas que me gustan mucho, y sobre cuyas mejores escenas vuelvo a menudo, siempre con una emoción muy especial. No estoy del todo seguro, pero creo que supe de la existencia de ambas por el programa de José Luis Garci Qué grande es el cine, cuyo hueco en la programación es una de las causas que me han hecho desertar de la pequeña pantalla (otra es el blog, pero de este asunto trataré otro día, con más calma).

La primera es Marty, de 1955, la historia de un carnicero tímido y bonachón, que consigue librarse de la influencia de una madre posesiva y de un círculo de amigos insoportables, para comprometerse con la muchacha a la que ama (la adorable Betsy Blair, que poco después intervendría en Calle mayor, a las órdenes de Juan Antonio Bardem). Marty se llevó, merecidísimamente, cuatro Oscar de la Academia de Hollywood: a la mejor película, al mejor actor principal (Ernest Borgnine, en una actuación sorprendente para muchos espectadores, que sólo lo creíamos capaz de papeles exagerados y truculentos), al mejor director y al mejor guión original. Quizás les resulte un poco anticuada a los jóvenes de hoy en día, a pesar de su realismo casi documental (o precisamente por eso; hay muchos chavales que huyen del realismo como de la peste), pero es una historia admirable, profundamente educativa, con una calidez y sinceridad muy poco habituales. Aquí va un vídeo del desenlace: Marty, enfrentado a la perspectiva de un interminable y tedioso fin de semana, manda a la porra a la cuadrilla de amigotes y se decide a llamar a la chica a la que todos desprecian y a la que él quiere con todas y cada una de las fibras de su tremendo corpachón.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=GZzen4DnSPw[/youtube]

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Tarski 2.0.2

Tal como prometí en la entrada del pasado miércoles, he dedicado una parte sustancial del fin de semana a instalar en el blog la versión renovada del tema Tarski. En realidad, no he podido invertir todo el tiempo que hubiera querido en esta labor, a causa de los innumerables problemas que vengo experimentando en los últimos tiempos con la red inalámbrica de casa; no sé si se me está muriendo la electrónica por agotamiento o si tengo todo un barco lleno de piratas navegando por el barrio. Sea como fuere, me he empleado a fondo con la nueva versión del tema; bueno, sería mejor decir con las dos nuevas versiones, porque entre el viernes y el sábado actualicé a la versión 2.0.1, y esta tarde a la 2.0.2, que acaba de aparecer.

Aprovechando la actualización, y el trabajo que realicé con la traducción de la versión 1.7.2 de este tema, he traducido una vez más el fichero de localización de Tarski al español; los interesados lo pueden descargar en este coqueto ZIP, que contiene el fichero tarski.pot de la fuente y el es_ES.mo compilado. Por cierto, el fichero fuente es mucho mejor que en anteriores ocasiones a la hora de construir sobre él una traducción del tema; los programadores han sabido solucionar con gran eficacia un problema que yo advertí en su día, relacionado con el orden de palabras en las cadenas de traducción.

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Larequi-Bin Laden-Gorbachov-Schwarzenegger

Siguiendo el surco de las ludoteces finisemanales que han abierto Antonio Solano y José María González-Serna (el primer neologismo es de Antonio, pero el segundo mío) me he dedicado a perder un rato en la página de Reconocimiento facial de My Heritage. Los resultados no podían ser mejores y más variados, pues aquí hay de todo: terroristas contumaces, un ex jefe de estado (que tiene bastante parecido con mi padre, dicho sea de paso), un ex actor metido a gobernador californiano (ya me gustaría a mí tener unos abdominales tan prietos como los suyos) y, lo que más me alegra, un guaperas oficial como Val Kilmer.

Que me parezca también a doña Hillary Rodham Clinton no sé si es una ventaja o un inconveniente. Pero tener un aire a Moorcock y a Lem, dos autores a los que he leído con mucho gusto (y con el primero, hace bastante tiempo, hasta me eché unas parrafaditas en inglés), es todo un honor.

Ya sé qué puedo hacer si me canso del trabajo: dejarme las barbas, que me salen ya canosas, como las sienes, ceñirme una toalla a la cabeza, y alquilarme por horas, en las fiestas golfas, haciendo de sosias de Bin Laden.

Un sexto y adictivo motivo para prestar atención a los blogs

En una breve y atinadísima entrada de Boulé, Miguel Santa Olalla presenta hoy 5 motivos para prestar atención a las bitácoras, todos ellos de especial pertinencia en el ámbito educativo. Las cinco razones son tan sólidas y están tan bien expuestas que resulta muy difícil aportar algún matiz. No obstante, voy a arriesgarme a formular una sexta, que en cierta medida conecta con la segunda de entre las que aduce Miguel: que los blogs generan entusiasmo, que son adictivos, que enganchan.

Y no lo digo por mí, que tengo mono de blog hasta cuando estoy dormido, que vivo por y para la bitácora, que me dejo las yemas de los dedos ante el teclado y voy hablando solo por la calle, imaginando temas para nuevas entradas, funciones que completar con diversos plugins, novedosos mecanismos de interacción y diálogo con mis lectores, sino por dos compañeros del trabajo a los que en la última semana he ayudado a montar sus respectivos artefactos blogueros. Los dos se han quedado con la boca abierta por la rapidez con que se puede crear un blog, darle presentación y generar contenido. Los dos se han lanzado a la aventura con pasión y, sobre todo uno de ellos, con una osadía admirable. Hoy me decía, con sinceridad nada fingida: “me estoy asustando de cómo engancha esto”.

A finales de este mes de noviembre tengo previsto impartir un curso intensivo de blogs para un círculo reducido de usuarios con amplia experiencia en gestores de contenidos. Pienso meterles toda la caña que pueda (así, dicho a lo bestia), y someter a la plataforma donde vamos a hacer nuestras pruebas a las torturas más refinadas que quepa imaginar. Pero, sobre todo, quiero oír sus sugerencias, escuchar sus propuestas, ponerles, una y otra vez, ante la misma tesitura: ¿qué se os ocurre que se podría hacer con este invento, en clase y con los alumnos?

Otro problema con la fuente RSS, resuelto (de momento)

En varias entradas de esta semana he puesto de manifiesto mi entusiasmo por el cliente para blogs Windows Live Writer, ya en fase de producción, con corrector ortográfico en español y estupendas funciones. De hecho, al final de Captcha para el Tigre he escrito lo siguiente:

Una coda final: esta es la tercera entrada que escribo en menos de veinticuatro horas con el Windows Live Writer. Todavía no le he encontrado ningún fallo y sí muchas y potentísimas virtudes. La inserción directa de las etiquetas o tags nativos de WordPress 2.3, sin ir más lejos, es todo un lujo asiático.

Pues bien, algún tirón de orejas se merece Microsoft, porque en Windows Live Writer no es oro todo lo que reluce. En efecto, aunque se configure el cliente para blogs para marcar el texto como HTML (desde Blog > Editar la configuración del blog > Opciones avanzadas > Tipo de marcado), Windows Live Writer sustituye ciertos caracteres (las vocales con tilde, las eñes, etc.) por sus entidades HTML equivalentes. Y eso no lo hace de forma sistemática, sino sólo en determinados sitios: por lo que yo he podido comprobar, en el título de la entrada y en el atributo title de los hipervínculos.

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Captcha para el Tigre

Los habituales del blog habrán comprobado que a partir de anteayer los formularios de comentarios incluyen un dispositivo antispam, en forma de captcha. El plugin que proporciona esta función es el Peter’s Custom Anti-Spam Image Plugin for WordPress, uno de los mejores complementos antispam para WordPress de los que tengo noticia, pues no requiere que el navegador tenga activadas las cookies o el JavaScript a la hora de filtrar los comentarios basura e impedir que se inserten en la base de datos. El plugin dispone de muchísimas opciones de configuración, y sus mensajes se pueden traducir al castellano. Además, su autor ha realizado un gran esfuerzo en hacerlo accesible para personas con deficiencias visuales, pues las palabras antispam son relativamente fáciles de leer (hay captchas diabólicos en este sentido) y la lectura de la palabra antispam se puede sustituir por su equivalente sonoro (esta función sólo está disponible por el momento en inglés; si alguna vez tengo tiempo y paciencia suficiente, tal vez me lance a crear los equivalentes en español de los casi cuarenta archivos MP3 en los que se almacenan las secuencias de audio).

Los captcha, que ya empleé hace tiempo, me gustan poco o nada, porque molestan a los visitantes, dificultan la publicación de comentarios y a menudo exigen una compleja tarea de edición de las plantillas. Sin embargo, me he visto obligado a utilizarlos, porque en las últimas semanas estaba siendo víctima de un auténtico bombardeo de comentarios-basura, la mayoría con cientos de enlaces, que no hacían sino engordar la base de datos e interferir en el rendimiento del blog. Coincidiendo con este ataque, he tenido que desinstalar el plugin Spam Karma 2.3, que comenzaba a mostrar signos de fatiga a causa de los límites de memoria establecidos por mi proveedor de alojamiento para la ejecución de scripts en PHP.

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Stalingrado, los gatos, mi tía Anastasia

Portada del libroEn ese texto descomunal que es, por muchos y diversos motivos (longitud, variedad de escenarios y personajes, ambición narrativa, optimismo y fe en la condición humana a pesar de los desastres causados por la guerra y los totalitarismos), la novela Vida y destino de Vasili Grossman, hay un pasaje minúsculo, que me ha causado una vivísima impresión (se encuentra en el capítulo 17 de la segunda parte, página 523):

Los alemanes hablaban una lengua gutural cuya pronunciación no se parecía en nada a la de los profesores de los cursos de lenguas extranjeras. Katia se dio cuenta de que el gatito había abandonado su lecho. Tenía las patas traseras inmóviles, pero arrastrándose con las delanteras se apresuraba a llegar hasta donde estaba Katia.

Luego se detuvo, abrió y cerró la mandíbula varias veces. Katia intentó levantarle un párpado. “Está muerto”, pensó con repugnancia. De pronto, comprendió que el gato había pensado en ella al sentir próxima su muerte, que se había arrastrado hacia ella con el cuerpo medio paralizado… Puso el cuerpo en un agujero y lo cubrió con trozos de ladrillo.

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